
Por Cesar Samboy
Aun cuando he tomado la decisión de apartarme del baloncesto de Duvergé y de la provincia, me veo en la obligación moral de hacer un llamado a todos los clubes, dirigentes, atletas, personal técnico, fanáticos y a la población sensata, ante la situación que actualmente atraviesa el baloncesto de nuestro pueblo.
Observo con profunda preocupación cómo se pretende vulnerar y desconocer la responsabilidad de la institución que está llamada a organizar y fomentar el baloncesto en nuestra comunidad, promoviendo la realización de eventos al margen de la estructura institucional, con el apoyo de clubes que, a lo largo de su historia, han carecido de la fortaleza necesaria para sostenerse por sí mismos.
Lo ideal sería que se aunaran esfuerzos y voluntades para montar eventos que cumplan con las características institucionales requeridas, bajo el amparo de la Asociación y la Fedombal.
Ahora bien, me pregunto: ¿cuál es la verdadera dificultad para que todos, unidos por una misma causa, decidamos encauzar el rumbo del baloncesto superior? Resulta llamativo que, en las categorías formativas, siempre se haya cumplido con la programación establecida por la Fedombal, demostrando que cuando hay voluntad, sí es posible trabajar de manera organizada.
Es importante aclarar que cualquiera puede organizar un torneo de baloncesto (patronales, navideños, municipales, entre otros), pero lo que no es correcto es utilizar los nombres y símbolos de clubes afiliados a la Asociación sin la debida legitimidad institucional.
Soy consciente de que la Asociación atraviesa una situación difícil. La renuncia de varios de sus miembros ha debilitado su estructura interna, situación que ha sido aprovechada, con buenas o malas intenciones, por personas que han asumido la organización de eventos que son propios de la entidad rectora.
Por ello, me sigo preguntando si realmente existen intenciones genuinas de ayudar a “levantar el muerto”, que al parecer pesa demasiado. Si esas intenciones son reales, ¿por qué no se orientan a fortalecer la institución rectora y, desde ahí, lograr el tan anhelado relanzamiento del baloncesto?
Finalmente, reitero el llamado a unir voluntades y dejar de lado cualquier interés que no sea el de ver florecer el baloncesto que tanto amamos. Dejo abierta cualquier iniciativa que vaya en esa dirección, reiterándome siempre a la orden de esa intención.
Un abrazo para todos.